jueves, 30 de abril de 2026

LITTLE STEVEN Y LA REVOLUCIÓN BARROCA DE LA MÚSICA EN LOS 60'S: EL ROCK CONVERTIDO EN ARTE

Rodrigo Contreras

Rock FM, 16/04/2026



Una nueva entrega del "Underground Garage" explora cómo el rock de los años 60 abandonó el baile para invadir los museos y las conciencias, utilizando instrumentos clásicos para redefinir el género.

Little Steven, el alma máter de la E Street Band y carismático actor y locutor, regresa a las a RockFM con una nueva entrega de su "Underground Garage" que promete sacudir los cimientos de lo convencional. En este próximo programa, Steven invita a los oyentes a entrar en un "mundo de sueños vivos donde los realistas sueñan lo irreal", advirtiendo a aquellos con condiciones cardíacas o niños impresionables que se preparen para una experiencia primitiva y creativa. El eje central de esta emisión es un homenaje al instrumento más improbable del arsenal del rock: el clavecín (harpsichord), cuya inclusión en la música popular marcó el momento exacto en que el "rock and roll" se transformó en "Rock" con mayúsculas.

1965: El año en que el rock se hizo adulto

Según relata Little Steven en sus audios, la metamorfosis del rock comenzó a gestarse en 1964 con el tema de La Familia Addams, pero fue en 1965 cuando el clavecín se integró oficialmente en la caja de herramientas de los artistas. Ese año fue testigo de cómo Bob Dylan, The Beatles, The Rolling Stones y The Byrds comenzaron a influenciarse mutuamente de manera profunda. Singles icónicos como "Mr. Tambourine Man", "Help", "Satisfaction" y "Like a Rolling Stone" declararon la llegada de una nueva forma de arte personalmente invertida.

Steven destaca que fue el álbum Rubber Soul de los Beatles el que selló definitivamente este pacto con el arte. En este disco, el productor George Martin realizó un solo fantástico en "In My Life" que, aunque técnicamente no era un clavecín, sonaba como tal, inspirando a toda una generación a experimentar con sonoridades clásicas. A partir de ese momento, los jóvenes dejaron de "bailar los discos" para empezar a "escucharlos", un cambio de paradigma que Steven describe con humor como el inicio de un declive cuesta abajo hacia la intelectualización del ritmo.

Del Renacimiento a los Garajes de Michigan

El programa no solo se queda en la superficie de los años 60, sino que Little Steven profundiza en la historia del instrumento. Explica que la versión más antigua del clavecín vertical fue diseñada por Henry Arnold Dul alrededor de 1430 en los Países Bajos. Posteriormente, fue construido por Andreas Ruckers en Amberes en 1646 y perfeccionado por Pascal Tuskin en París en 1780. Steven bromea diciendo que figuras como William Byrd ya estaban "disfrutando de actos clásicos" en los años 60... pero de la década de 1560.

El relato histórico alcanza su punto álgido con Johann Sebastian Bach, nacido en 1685, a quien Steven define como un hombre de clase trabajadora que veía su obra como algo funcional, sin saber que se convertiría en el compositor más dotado de la historia. Esta conexión entre la disciplina del oficio y el resultado artístico es una lección que Little Steven subraya: "cuida el oficio, que el arte se cuidará solo".

La huella de George Martin y los Stones

Uno de los momentos más destacados del programa es el tributo a George Martin, a quien Steven califica como el "mejor productor y arreglista de todos". Con un trasfondo en música clásica y grabaciones de comedia, Martin fue esencial para transformar el sonido de los Beatles, sugiriendo cuartetos de cuerda para "Yesterday" y arreglos que definirían el rock para siempre en temas como "Eleanor Rigby" y "Strawberry Fields Forever".

Por otro lado, Steven señala que The Rolling Stones abrazaron el clavecín como ninguna otra banda. Brian Jones fue el encargado de tocarlo en temas como "Lady Jane", mientras que el legendario Nikki Hopkins aportó su magia en "Dandelion" e "In Another Land". Esta sección del programa demuestra que el uso de instrumentos barrocos no era una moda pasajera, sino una expansión del lenguaje sonoro del rock.

Controversia y vanguardia: El caso de Janice Ian

Little Steven también rescata historias de valentía artística, como la de Janice Ian y su canción "Society's Child". Ian concibió el tema a los 12 años y lo publicó a los 14, enfrentándose a una gran controversia por tratar el romance entre una chica blanca y un chico negro. Muchas emisoras se negaron a pinchar el disco, y no fue hasta que Leonard Bernstein la presentó en televisión que la canción logró entrar en las listas en 1967, dos años después de su lanzamiento. La producción de Shadow Morton, quien cambió el título original ("Baby I’ve Been Thinking"), fue clave para que esta pieza de "pop barroco" con clavecín hiciera historia.

Nuevos talentos y el espíritu del Garage

Fiel a su misión de descubrir música, Steven presenta como la "canción más cool del mundo" de esta semana a "Big in Madrid" de Nick Piunti, procedente de Gross Aile, Michigan. El locutor destaca que, a lo largo de 15 años de programa, han introducido a más de mil bandas nuevas, manteniendo viva la llama del rock auténtico y la contracultura.

El programa concluye con el agradecimiento de Steven a su equipo, incluyendo a Dennis Mortonson, y a sus patrocinadores de siempre, los Hard Rock Cafes. Con su habitual despedida, "Ciao, baby", Little Steven cierra una emisión que no solo es una lección de historia de la música, sino un manifiesto sobre la importancia de mantener el espíritu anti-establishment y creativo en un mundo que a menudo prefiere lo previsible. Los oyentes de RockFM tienen una cita ineludible con este viaje por el tiempo donde el clavecín es el rey y el rock la religión.


martes, 31 de marzo de 2026

THE BLAZERS, LA OTRA BANDA DE EAST L.A.

Miquel Botella Armengou

Ciudad Criolla, 06/03/2026

Los Lobos, recientemente de gira por nuestro país, son tal vez el grupo de rock chicano más famoso surgido en el Este angelino. Pero no son los únicos, como hace poco recordaba el erudito Juanmi Urioz en un interesante post en Facebook sobre The Blazers. Es un buen momento para acordarnos de ellos.

Los Ángeles, y más concretamente la zona del East L.A., ha sido el caldo de cultivo desde hace décadas de una serie de artistas chicanos que consiguieron el triunfo a nivel global. En los sesenta y setenta fueron Cannibal & The Headhunters y los Three Midniters, y en los ochenta, Los Lobos. The Blazers eran la continuación de esa larga cadena. 

El núcleo se creó en 1971 cuando dos guitarristas fascinados por las Fender Telecaster, Ruben Guaderrama y Manuel Big Manny Gonzales, se conocieron en el instituto y compartieron sus gustos musicales, que incluían rock’n’roll, blues, jazz, norteño y cumbias. En 1990, se sumaron Lee Stuart (bajo) y Ruben C. Gonzalez (batería) y ya pasaron a denominarse The Blazers.

César Rosas, el cantante y guitarrista de Los Lobos, produjo en 1994 Short Fuse, el debut del cuarteto en el sello Rounder, además de tocar guitarra, bajo sexto, washboard y bajo. De ellos dijo en los créditos: “Son amigos míos del barrio. Fue un placer producir su primer disco”. 

Rosas repetiría tras los controles en el segundo álbum, East Side Soul (1995), que incluía versiones del Ooh-Poo-Pah-Doo de Jessie Hill y del Going Up the Country de Canned Heat.

Tras esos dos primeros trabajos —y el EP de siete temas (cinco de ellos en directo) Going Up The Country (1996)—, los Blazers regresaron con Just For You (1997), de la mano del productor y guitarrista Pete Anderson, el colaborador de Dwight Yoakam en sus mejores discos. 

El inicio de su colaboración con Pete Anderson

“Los primos más rockeros de Los Lobos”, como fueron descritos en más de una ocasión, prosiguieron con su habitual mezcla de rock’n’roll, rhythm’n’blues, soul, country y folclore mexicano, un batiburrillo que algunos etiquetaban como chicano rock.

Con la colaboración de músicos habituales de Yoakam como Skip Edwards y el mismo Anderson, componentes de The Tower Of Power Horns (Lee Thornburg) y héroes locales como el armonicista de blues John Juke Logan, los Blazers ofrecían una variopinta muestra de estilos. 

Así, encontrábamos rock’n’roll colorista y vital cercano al tex-mex (Just For You, con ese órgano deudor de Joe King Carrasco), acelerado y afilado digno de ser disfrutado a lomos de una Harley (Whatcha Gonna Do), o especialmente reservado al lucimiento de las guitarras (I’m Movin’).

También guiños a la música negra que iban del rhythm’n’blues (el poderoso Nobody Told Me, con la tremenda slide de Anderson) al soul (los metales en When You Call, o el Somebody Please grabado originalmente por The Vanguards en 1969, muy popular entre los chicanos del Este de Los Ángeles, con preciosas armonías vocales a cargo del soulman Donny Gerrard).

E incluso sudoroso honky tonk —el Oh Baby (We Got A Good Thing Goin’) de Barbara Lynn popularizado por The Rolling Stones, con la armónica solista de Logan—, y, cómo no, muestras de su herencia mexicana y de su sentido del humor, como las bailables Tabaco mascao y, sobre todo, esa medley de Las clases del cha cha cha y Los marcianos.

Fruto de su relación con Pete Anderson, en 1998 participaron en el álbum benéfico The Songs Of Dwight Yoakam «Will Sing For Food». A Benefit for the Homeless, para el que interpretaron una versión de If There Was A Way.

Aunque en sus tres álbumes previos los Blazers incluían algún tema en castellano, sin duda su cuarto largo —el último para el sello Rounder—, Puro Blazers (2000), fue el primero dedicado de forma íntegra a esta lengua, producido por Ruben Guaderrama y Manuel Gonzales, los únicos supervivientes del team original. 

Para esta incursión en la tradición mexicana, el grupo aumentó su formación clásica de guitarras eléctricas, bajo y batería con instrumentos como el requinto, el tres, el bajo sexto y el acordeón. Además, contó con el refuerzo de varios músicos a cargo de los timbales, el clarinete y la trompeta.

Puro Blazers era una colección de cumbias (El mochilón, Cumbia de la carretera, Cumbia de la media noche, Mi sombrero alón), polkas (Coco rayado, Vieja escalera, Tu nuevo cariñito, Libro abierto) y un bolero (el delicioso y emotivo Creí), la mayoría versiones.

Como sus compatriotas Los Lobos, los Blazers demostraban su habilidad con los instrumentos tradicionales y su arraigo en la vida y cultura mexicano-americana, sin caer en los tópicos, a través de canciones bailables, con letras simpáticas y divertidas. Por eso, Puro Blazers podía considerarse el hermano menor de La pistola y el corazón (1988) de Los Lobos, eso sí, salvando las distancias.

Como decía el estribillo de Cumbia de la carretera, “vamos todos a bailar, vamos todos a gozar”. Esa era la principal intención de este Puro Blazers: hacer pasar un buen rato, sin más pretensiones. Después, el grupo —reducido al dúo Guaderrama-Big Manny con músicos de sesión— fichó para el sello Little Dog Records de Pete Anderson. 

Solo publicaría dos álbumes más: The Seventeen Jewels (2003) —producido por Anderson, con covers del Leaving It All Up To You de Don and Dewey y del I Don’t Want To Spoil The Party de The Beatles— y Dreaming a Dream (2008), básicamente un disco en solitario de Guaderrama, aunque se atribuyera a los Blazers. 

Por desgracia, la muerte inesperada de Big Manny en 2016 —que había iniciado una carrera solista al frente de The Big Manny Band— truncó la trayectoria de uno de los grupos más interesantes del chicano rock. En 2021, César Rosas y David Hidalgo de Los Lobos, junto con La Marisoul y Los Cenzontles, rindieron tributo a Big Manny con una versión del Somebody Please.

LOS LOBOS EN TINY DESK (Vídeo)

 

LA EXTRAÑA HISTORIA DETRÁS DE "ARNOLD LAYNE", EL PRIMER SINGLE DE PINK FLOYD

Maximiliano Rivarola

Indie Hoy, 21/03/2026



Publicado en 1967, “Arnold Layne”, el primer single de Pink Floyd escrito por Syd Barrett, llamó la atención tanto por su sonido psicodélico como por su peculiar historia.

Antes de convertirse en una de las bandas más influyentes del rock, Pink Floyd era un grupo joven que comenzaba a experimentar con ideas y sonidos extraños y poco convencionales dentro de la escena psicodélica británica. Esa creatividad quedó plasmada en su primer sencillo, “Arnold Layne”, una canción escrita por Syd Barrett que llamó la atención por su sonido y su historia.

El ladrón que inspiró la canción

Grabado a comienzos de 1967 y publicado en marzo del mismo año, el track se convirtió en el primer single oficial de la banda y relataba la historia de un hombre con un “extraño pasatiempo”: robar prendas de vestir, especialmente ropa interior femenina, de los tendederos de las casas.

Lejos de tratarse de una obra de ficción, la letra del tema nació a partir de un personaje real: un ladrón de Hills Road, el área al sureste de Cambridge en la que crecieron Barrett y Roger Waters, cuyo morbo era robar las prendas más íntimas de las mujeres del barrio.

Según el libro Pink Floyd: The Early Years, de Barry Miles, el propio Waters contó:

“Tanto mi madre como la de Syd tenían estudiantes como inquilinas porque había una escuela de chicas a unas cuadras de ahí, así que constantemente había grandes filas de corpiños y de bombachas en nuestros tendederos y ‘Arnold’, o quienquiera que fuera, tenía trozos de nuestros tendederos”.

Además de su origen, otra curiosidad de “Arnold Layne” es que fue la última canción que David Gilmour, Nick Mason y Richard Wright interpretaron juntos antes del fallecimiento de este último, durante el concierto homenaje a Syd Barrett, The Madcap’s Last Laugh, el 10 de mayo de 2007.



martes, 10 de marzo de 2026

MUERE A LOS 84 AÑOS COUNTRY JOE MCDONALD, ÍCONO DEL ROCK DE PROTESTA DE LOS AÑOS 60

El Mundo, 09/03/2026

[Thanks for the great music you made, Joe. Rest in peace]


El artista se convirtió en una figura clave de la contracultura gracias a la canción 'I-Feel-Like-I'm-Fixin'-To-Die Rag', una sátira mordaz sobre la guerra de Vietnam

El músico estadounidense Country Joe McDonald, una de las voces más emblemáticas del rock de protesta de los años 60, murió el domingo a los 84 años en Berkeley, California, a causa de complicaciones derivadas del párkinson que padecía, informó su esposa, Kathy McDonald.

Con su banda Country Joe and the Fish, McDonald se convirtió en una figura clave de la contracultura gracias a la canción 'I-Feel-Like-I'm-Fixin'-To-Die Rag', una sátira mordaz sobre la guerra de Vietnam que se transformó en himno de los movimientos pacifistas. Su interpretación en el festival Woodstock ante cientos de miles de personas quedó inmortalizada en el documental del evento y es uno de los momentos más recordados de aquella cita musical.

El tema, escrito en 1965 cuando el presidente Lyndon B. Johnson intensificaba el envío de tropas a Vietnam, combinaba humor ácido y crítica política con un estribillo que el público coreaba en los conciertos. La canción le dio gran notoriedad, pero también le acarreó problemas: el presentador Ed Sullivan canceló una actuación de su grupo en televisión y el músico llegó a ser arrestado y multado por cantar su provocador grito inicial en un concierto.

McDonald también fue llamado como testigo en el juicio contra los organizadores de las protestas durante la Convención Demócrata de 1968 en Chicago. En el tribunal intentó interpretar la canción, pero el juez lo interrumpió y le prohibió cantar en la sala.

Aunque siguió grabando y actuando durante décadas, su figura quedó ligada para siempre al espíritu de finales de los 60. A lo largo de su carrera publicó decenas de discos y continuó escribiendo canciones de protesta, como 'Save the Whales' en 1982.