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sábado, 20 de diciembre de 2025

¿POR QUÉ LA MÚSICA ACTUAL NO SOBREVIVIRÁ AL CONTRARIO QUE LA MÚSICA DE ÉPOCAS ANTERIORES?

Mario de las Heras

El Debate, 14/12/2025

Hay canciones de grupos y artistas que ocuparon los nuevos números uno de las plataformas, alcanzando cifras desorbitadas que apenas unos pocos años después ya nadie recuerda

Hace cuarenta años surgieron grupos míticos como U2, Depeche Mode, Simple Minds, Guns N' Roses, New Order, OMD, R.E.M., The Cure, The Smiths, Metallica o Tears for Fears, por solo citar algunos.

En España aparecieron bandas como Radio Futura, Los Secretos, Ilegales, Héroes del Silencio, Alaska y los Pegamoides (y Dinarama), Gabinete Caligari, Hombres G, Duncan Dhu, Golpes bajos...

Todos ellos, tanto los del primer párrafo como los del segundo, se siguen escuchando y siguen gustando en 2025. Algunos de ellos siguen en activo y siguen girando en loor de multitudes cuatro décadas después y desde mucho antes.

Otros se han vuelto a reunir en conciertos o giras puntuales que han batido récords de asistencia, con decenas de miles de personas en cada cita coreando sus canciones muchos años después.

Hay una suerte de legado que ha pasado de generación en generación. Es como el fuego olímpico que nunca se extingue y pasa de una mano a otra en el gran momento y el resto del tiempo permanece latente y vivo.

Pero ¿qué pasará dentro de otros cuarenta años, no con estos grupos, sino con los de hoy? ¿Continuará encendida su llama? ¿Seguirán sonando y seguirán llenando Bad Bunny, Rosalía, Dua Lipa o The Weeknd? Hay indicios de que, aunque la lógica apunta que sí, la realidad será que no.

Hay canciones de grupos y artistas que ocuparon los nuevos números uno de las plataformas, alcanzando cifras desorbitadas que apenas unos pocos años después ya nadie recuerda. Basta con hacer una búsqueda de los mayores éxitos de cada año para encontrar una respuesta contundente.

Por ejemplo, el gran «hit» mundial de 2017 fue Despacito de Luis Fonsi y Daddy Yankee, la canción que rompió las listas y las discotecas y los bares y hoy ya es poco más (para algunos poco menos) que una canción del verano. El rapero Drake fue el más escuchado en 2018. En 2019 Shawn Mendes, Billie Eilish, Rosalía y otra vez Daddy Yankee. ¿Se recordará a Drake o a Shawn Mendes como a Eminem o a Bryan Adams?

A partir de 2020 empezó el reinado (como el del príncipe Juan de Robin Hood) de Bad Bunny y similares como Rauw Alejandro, con otros destacados como Harry Styles, Olivia Rodrigo o Miley Cyrus. Otros artistas de reguetón, como Karol G o el mismo Bad Bunny llenaron y llenan estadios.

Pero las canciones no resisten, como si fueran de cartón o de cera. El repertorio de la mismísima Rosalía, con su fantástico Lux de actualidad, ya no aguanta. El fondo de armario de los artistas modernos más famosos y más exitosos se muestra anticuado cuando sale al escenario después de su efímero tiempo de actualidad.

Lo que no ocurre con los artistas modernos y más famosos de hace cuarenta años, cuyas canciones resuenan hoy como si fueran de hierro, de acero, de oro o de piedra preciosa. ¿Se escuchará Tití me preguntó de Bad Bunny dentro de cuatro décadas con emoción similar a cómo se escucha Boys Don't Cry de The Cure, publicada en 1979?

La pregunta parece el chiste de una realidad imparable por los nuevos usos y costumbres, la nueva (sub) cultura musical de las canciones de usar y tirar donde nada permanece, donde nada puede ser clásico (porque no se quiere) y solo puede ser actual, pasajero.

Donde nada se hace (se compone) para perdurar, sino para entretener los escasos segundos que le concede TikTok, por ejemplo, a una canción entre tontería y tontería. Viral, que no falte, eso sí.


lunes, 8 de diciembre de 2025

ROSALIA, EL FALSO PRODUCTO DE FLAMENCO FUSIÓN

Plásticos y decibelios, 06/07/2019

[Cuesta encontrar en internet alguna crítica negativa a este pestilente producto lumpen y reaccionario que el sistema nos intenta vender como el culmen de la música moderna, pero al final encontré este acertado (y un tanto añejo) texto de Plásticos y decibelios de Julián Ruiz. Y es que Rosalía se ha convertido en la banda sonora del nuevo NODO de las decadentes democracias  fascio-liberales del occidente colectivo. Mucho ojo con decir algo en contra: la inquisición de lo políticamente correcto te vigila.]


El alcalde de Valladolid, el socialista Óscar Puente, anunciaba que el cartel para las fiestas de la capital vallisoletana ya estaba cerrado. En el mismo mensaje, un usuario curioso preguntó si iba a actuar  Rosalía . El edil  Puente desveló el caché de la artista catalana, como  primordial explicación de por qué su nombre no aparecía en el cartel.

Y decía:

«Pide 500.000 €. Tú me dirás».

Una cifra que, cierta o no, desató los más ácidos  comentarios.

Lo de Rosalía es sólo el ejemplo perfecto de como se desarrolla el negocio de la música actual. Rosalia no canta un pimiento. Mide mal, se va de tono, una voz impostada , falsa, no sabe nada de música …  Es una «choni» , en el más directo sentido de la palabra . Lo que se dice que es «flamenco-fusión» es simplemente  una patraña, una mierda. 

La respuesta a su descarada fama hay que llegar a través de una pregunta: ¿Qué poder, que marca con muchos millones estás detrás de su brutal lanzamiento?.

La clave es la de un nombre, Rebeca León. De origen latino pero afincada en Estados Unidos, Rebeca se caracteriza por ser una cazatalentos musical con una visión que le permite convertir a pequeños  artistas ,en artistas globales, con mucho dinero bajo cuerda y promesas de giras futuras , porque al artista le hacen un contrato leonino. Les dan mucho dinero por adelantado , pero los convierten en  esclavos de Live Nation , AEG y secundarias.

Junto a Rosalía, Rebeca León también se encarga de la carrera de artistas como J. Balvin y toda la basura actual de la música latina, que ha penetrado brutalmente en la clase media-baja de los Estados Unidos.

Rebeca León fue la directora de la filial latina de AEG, uno de los gigantes de música en vivo, que siempre compitió  con el monopolio de Live Nation. Abandonó la compañía hace un año para dedicarse a su propio negocio, Lionfish Entertainment, de la que se dice que hay una poderosa multinacional detrás, con millones y millones, que quiere recuperar más pronto que tarde el dinero que han invertido con Rosalía, que se dice que la cifra ronda los seis millones de euros.

¿Quién está detrás de la mediocre Rosalía? Es posible que sea la propia  AEG, ese monstruo que hace las giras de los Rolling Stones.

AEG fue cofundadora de la Major League Soccer y ha sido dueña de múltiples equipos de fútbol: Los Angeles Galaxy y Houston Dynamo en la actualidad, y anteriormente Chicago Fire, Colorado Rapids, D.C. United, New York/New Jersey MetroStars y San Jose Earthquakes.

También es dueña de los Los Angeles Kings, Manchester Monarchs, Eisbären Berlin y Hamburg Freezers de hockey sobre hielo, organiza el Tour de California de ciclismo, y tiene acciones en Los Angeles Lakers de baloncesto. Anteriormente, AEG tuvo acciones en la promotora de boxeo Golden Boy Promotions.

Fue la empresa que le dio a millones a Michael Jackson para que volviera  actuar, antes de actuar en el O2. Lo que provocó el fatal  stress de Jackson y su muerte.

Un inteligente A&R, un director artístico de antaño, de las antiguas compañías de discos, jamás hubiera fichado a Rosalía por muchos motivos. No es la Pantoja. Ni siquiera Lola Flores,  pero ahora llega el  negocio del «latinismo» en los Estados Unidos.

Todo empezó con Ricky Martin y, ahora, es una legión de cantantes mediocres y sin ninguna credibilidad.  Música basura, de fusión, de reggaetón, sin fuste, sin  talento.