lunes, 8 de febrero de 2021

EL ÚLTIMO VIAJE DE ÁCIDO DE SYD BARRETT

Vozpópuli, 08/20/2021

Setenta y cinco aniversario de la estrella maldita de Pink Floyd


Existen pocas leyendas más extrañas en la mitología del rock que la de Syd Barret (1946-2006). Hablamos del geniecillo arty que marcó los comienzos de Pink Floyd y que terminó con el cerebro hecho pulpa por un psique frágil combinada con el abuso de drogas. Las historias sobre él son infinitas, por ejemplo que una vez se fue a dar una vuelta en coche al atardecer en Cambridge y que terminó en Ibiza. O que a veces se plantaba en casa de Richard Wright, teclista de los Floyd, y se pasaba horas sentado sin hablar. O que las sugerencias de Syd llegaron a ser tan delirantes (hacer miembro de los Floyd a un amigo que tocaba el banjo) que le sugirieron hacer como Brian Wilson y ser miembro del grupo, pero sin participar en las giras.

En realidad, era lo mejor, ya que tenía gestos tan excéntricos como resistirse a ir al mítico programa de televisión Tops Of The Pops a promocionar ‘See Emily Play’ (1967) porque John Lennon había decidido no promocionar sus singles allí. A esos alturas, Lennon no lo necesitaba, pero Pink Floyd sí. En 2021 se celebra el 75 aniversario de su nacimiento.

En una ocasión, según cuenta el legendario periodista Nick Kent, Barrett le presentó a la banda una canción titulada Have you got it yet?, traducible como ‘¿Lo habéis pillado ya?’ La pieza consistía en Barrett cantando la pregunta, a la que el grupo tenía que responder exclamando “!No¡” Se pusieron a ensayarla y cuando llevaban tres horas el resto de miembros se dieron cuenta de que les estaba tomando el pelo.

Demasiadas drogas

Kent explica que «era la forma de Barrett de decirles que era unos estúpidos pajeros burgueses». Acabaron echándole del grupo en 1968, por su informalidad en las giras, pero años después le dedicaron el himno Wish You Where Here y el ciclo Shine On, You Crazy Diamond (ambos de 1975). Barrett no era tan bohemio y desinteresado como le pintan sus defensores. Según Peter Barnes, que llevaba la gestión de los derechos de autor del grupo, «siempre se estaba quejando de que John Lennon tenía una casa y él solamente un piso». Taladrado por las drogas, pero no tonto. Y un poquito obsesionado con John Lennon. Cuentan que Barrett visitó a Pink Floyd en el estudio en 1975 mientras grababan Wish you were here y a sus excompañeros les costó reconocerle.

La historia, como era de esperar, termina mal, con una reclusión de Barrett en el sótano de la casa de su madre. La familia tenaz que quería protegerle de la prensa porque tenía un carácter ingenuo que le hacía dejarse entrevistar por cualquiera que se lo pidiese con amabilidad, aunque las intenciones fueran alimentar el morbo de su lamentable estado físico. Sus grabaciones en solitario, especialmente The madcap laughs (1970), siempre tuvieron estatus de culto. Entre sus muchos admiradores destacan Robyn Hitchcock, Graham Coxon (Blur) y Dan Treacey (Televisión Personalities), que le dedicó la canción I know where Syd Barrett lives (“Sé donde vive Syd Barrett”).



Morbo decadente

La revista musical británica Uncut publica este mes la última entrevista de Barrett con Melody Maker, recién expulsado de Pink Floyd. Habla con menosprecio de sus antiguos compañeros de banda por ser dos años mayores y estudiantes de arquitectura, en vez de cursar arte como él. Cuando le preguntan por la ruptura del grupo, responde que “no recuerdo que hubiera mucho conflicto, excepto que quizá no tan impactante como podría haber sido. A ver, lo hacíamos todo muy bien, pero no muy excitante. Pienso en todo ello como en un sueño”, explicó al periodista Michael Watts.

Uncut también publica una breve entrevista con Jack Monck, bajista de la última banda de Barrett, que llevó el nombre de Stars. El músico explica que aquel proyecto fue destrozado por la incompatibilidad entre el empanamiento químico del ex miembro de Pink Floyd y las enormes expectativas de la industria musical, que seguía considerándole una estrella. Antes de estar preparados, ya eran cabezas de cartel de un recinto de tamaño considerable, donde les telonearon los feroces MC5. “Ellos estaban totalmente ardiendo y nosotros comenzando como grupo. Mi amplificador explotó en ese concierto, Barrett rompió una cuerda y desparecidos del escenario de manera algo caótica”. Monck también recuerda que Barrett pasaba horas enteras sin abrir la boca cuando estaba con el grupo. El próximo 18 de febrero la editorial Omnibus Press publicará un volumen con las letras completas de Syd Barrett.