viernes, 17 de agosto de 2018

MUERE A LOS 76 AÑOS ARETHA FRANKLIN, LA REINA DEL SOUL

Amanda Mars
El País, 17/08/2018

[¡Qué mala noticia! Descanse en paz.]

La última gran diva de la edad de oro de la música afroamericana, con éxitos legendarios como ‘Respect’, había suspendido sus escasos conciertos de este año por motivos de salud.



La reina del soul, Aretha Franklin, ha fallecido este jueves en Detroit a los 76 años. Hija de un conocido reverendo, comenzó a cantar en el coro de la iglesia de su padre y sacudió el panorama musical de los 60 al introducir los recursos del góspel en la música secular, con éxitos hoy legendarios como Respect o (You make me feel) A natural woman. Tuvo una vida precoz y turbulenta, con su primera maternidad cuando era apenas una niña, un matrimonio violento y un considerable historial de desavenencias y desdichas. El representante de la artista confirmó el fallecimiento, a causa del cáncer de páncreas que sufrió por primera vez en 2010. Con ella desaparece la última gran superviviente de la era dorada de la música negra estadounidense.

El mundo de la música y la política -el mundo en general- se volcó inmediatamente en demostrar su admiración por el legado que dejó la artista. De Paul McCartney a Elton John, pasando por Barbra Streisand, quien dijo que "es difícil concebir un mundo sin ella. No solo fue una cantante excepcionalmente brillante, sino que su compromiso con los derechos civiles tuvo un impacto indeleble en el mundo". El expresidente Barack Obama, gran admirador de la estrella, y su esposa Michelle, escribieron que "en su voz, podíamos sentir nuestra historia, toda ella y en cada sombra: nuestro poder y nuestro dolor, nuestra oscuridad y nuestra luz, nuestra búsqueda de la redención y nuestro respeto, duramente ganado". También el presidente Trump, el expresidente Bill Clinton y Hillary Clinton expresaron su pesar por esta mujer que revolucionó la canción en los 60.

Franklin nació en 1942 en Memphis (Tennessee), pero creció en el mismo lugar que le ha dicho adiós, Detroit (Michigan), la otrora próspera capital de la música y el automóvil. La suya fue una de las muchas familias afroamericanas que en los 40 emigraron del sur al norte al calor del boom industrial. El esplendor del jazz y otros ritmos en ciudades como Chicago o la citada Detroit se entienden a partir de ese fenómeno económico y demográfico; el declive del mismo, también. Una incipiente clase media afroamericana que se había formado en el cinturón industrial entró en barrena. Pero cuando el motor se gripó, Aretha ya se había convertido en una artista reconocida. Su padre, además, era Clarence LeVaughn Franklin, un pastor muy conocido e influyente, amigo de Martin Luther King, cuya voz resultaba tan musical que sus sermones acabaron editados en discos.

Fue en el coro de la iglesia de su padre donde la artista comenzó a cantar, al igual que sus hermanas, y fue en su propia casa cuando entró en contacto con el movimiento de los derechos civiles. Pero lo privilegiado de su hogar -dentro de la comunidad afroamericana- no le libró de una infancia dura y, sobre todo, muy breve. El reverendo C. L. Franklin, bebedor y acusado de maltrato en su biografía, había tenido otros hijos fuera del matrimonio y su esposa Barbara, la madre de Aretha, los abandonó. A los 12 años, quedó embarazada de un chico de una escuela y a los 15 ya había tenido su segundo hijo con otro hombre. Ambos llevan el apellido Franklin. Se casó a los 19 con Ted White, que fue violento con ella, y se divorció ocho años después. Tuvieron un chico. Años después se casaría (y divorciaría) de nuevo y tendría un cuarto vástago. El reverendo Franklin murió en el 84 tras pasar cinco años en coma a consecuencia de un tiroteo cuando se enfrentó a unos ladrones.

Muchos de los episodios turbios de su vida quedaron recogidos -para su disgusto- en una biografía de 2014 (RESPECT: The life of Aretha Franklin) publicada por David Ritz, quien años antes había trabajado para ella como escritor fantasma (o negro, como se dice en España) de una autobiografía que la artista se encargó de edulcorar. Como su música, Aretha era peleona y trataba de arrinconar en su historia la parte más dura. Decía su productor de Atlantic, Jerry Wexler, que sus ojos luminosos cubrían la angustia y que sus depresiones podían llegar a ser “tan profundas como el mar oscuro”.

Aunque había comenzado grabando en Columbia Records, los grandes éxitos llegaron en Atlantic, con Wexler. A temas tan célebres como Respect o Natural woman se sumaron rápidamente otros imborrables, como Think o Say a Little prayer. A finales de los 60, ya se había convertido en uno de los iconos de la comunidad afroamericana, con canciones que transpiraban reivindicación femenina y racial. Cantó en el funeral de Martin Luther King, al que había conocido de niña en su casa, en el 68, y lo hizo también en enero de 2009 cuando Barack Obama tomó posesión y se convirtió en el primer presidente negro de la historia estadounidense. Hace pocos años, en un acto público, la reina del soul dijo que aquel había sido el momento más emocionante de su carrera.


Diva con miedo a volar

Ganadora de 18 premios Grammy y con 10 millones de discos vendidos, llevaba desde los años 80 sin viajar fuera de Estados Unidos debido a su también legendaria fobia a volar. Esta limitación, aunque le privó de veladas de gloria en vivo, no limitó el alcance internacional de su carrera ni su consagración como reina del soul. Se le atribuyen celos de diva contra otras artistas que en algún momento la superasen en ventas -como Barbra Streisand o Whitney Houston- y, de hecho, fue público y morrocotudo su enfado cuando en la entrega de los premios Grammy de 2008, a Beyoncé no se le ocurrió otra cosa que presentar a Tina Turner como “la Reina”. Franklin se ofendió y lo consideró un golpe bajo de los guionistas para generar polémica.

Franklin anunció su retirada a principios de 2017 con la idea de limitar su agenda a actuaciones escasas y muy escogidas, aunque muchas de estas tuvieron igualmente que cancelarse por recomendación médica este año. Así, no pudo actuar el pasado marzo en Newark, como estaba previsto, ni tampoco el pasado abril en el festival de jazz de Nueva Orleans. Su última actuación tuvo lugar el pasado noviembre, en Nueva York, con motivo del 25 aniversario de la fundación contra el Sida de Elton John. Su influencia musical, sin embargo, pervive para la opinión de los expertos en artistas de generaciones posteriores, como Mariah Carey o Beyoncé.

Decía Obama en un artículo de David Remnick de 2016 en The New Yorker, que si tuviese que llevarse unos pocos discos a una isla, su admirada Aretha Franklin figuraría en esa lista. “Porque me recordaría mi humanidad. Lo que es esencial en todos nosotros. Y simplemente: suena puñeteramente bien”.

martes, 14 de agosto de 2018

BABE RAINBOW. "DOUBLE RAINBOW" (2018). Psicodelia en alta de definición.


Solo hay que fijarse en la decoración del fondo de este blog, en el título y el subtítulo, para darse cuenta de que la psicodelia es uno de los estilos favoritos de la casa. Y partiendo de esta premisa, no pude más que quitarme el sombrero ante este LP, publicado el mes pasado y enseguida difundido al completo por youTube (¡gracias!). Se trata del segundo álbum de un joven grupo australiano que contribuye a revitalizar el género. Y de una manera que sorprende, por la frescura y la redondez de sus temas.

La canción que abre el disco, de título bastante gráfico, es un guiño no solo a ese mago de la psicodelia británica que fue Syd Barrett sino también al sonido Canterbury en concreto a Caravan (sobre todo los del primer álbum, algo más psicodélico que progresivo). Lo más hipnótico del tema a parte de los vistosos trémolos y glissandos de los teclados es ese bajo que bombea magia a lo largo de todo el tema y que es lo que más me recuerda al sonido Canterbury. Impresionante. Pero si eso no ha sobrecogido al oyente ahí está el segundo tema "Supermoon" (hermoso nombre) un pildorazo psicodélico que rezuma cornezuelo de centeno por todos los poros. El vídeo, por cierto, que acompaña al tema tiene una fotografía y una puesta en escena magnífica y es un prodigio visual de luz color y movimiento. Las referencias a la contracultura de los 60 son evidentes.


El álbum prosigue con un tema, "Gladly", algo más bluesy y hendrixiano aunque suavizado por la voz de Angus Dowling y los coros de sus compinches. También tiene tintes de blues ácido "Darby And Joan", donde la voz de Dowling suena más aguda y melosa. Pero es con el siguiente corte "Eureka" cuando el Lp vuelve a alcanzar otro punto álgido. Con la adición de un sitar, percusión exótica y una flauta travesera y arreglos de funky setentero con pedales wah-wah, los Babe Rainbow lo bordan. Y para seguir rindiendo homenaje a ese hipnótico instrumento de cuerda indio se incluye un corte de solo de sitar llamado "Alan Chadwick's Garden" que suena de lo más enigmático.

Otro punto culminante del disco es el maravilloso "Cool Cat Vibe", en el que los australianos con una letra minimalista ("Cool Cat Vibe / Yeah yeah yeah") se trabajan un tema espléndido, tan mágico como pegadizo, que a un servidor le recuerda a Strawberry Alarm Clock. También es bastante lacónico en cuanto a letra el siguiente tema "Bella Luna", sin embargo la mezcla de soul y psicodélica hace que, cuando se acaba, sepa a poco. A destacar los certeros arreglos de flauta travesera que recuerdan algún tema de Love. Por su parte "2nd of April" es un instrumental de guitarra acústica que suena a ratos a psicodelia, a ratos a folk y a country/blues e incluso, en ciertos fragmentos, a flamenco. Una muestra de lo variado de las influencias de la banda. También resulta deliciosa "Running Back", donde remiten a la manera de concebir el folk ácido de mis queridos Beachwood Sparks. Y finalmente el LP se cierra con la soleada tonada entre el rag y el swing (a mí me recuerda al inmortal "Daydream" de los Lovin' Spoonful) que deja la mente del oyente inundada de sunshine pop del bueno. Una delicia de álbum que ayuda a combatir el aburrimiento y la soledad si te toca, como al que esto escribe, pasar el mes de agosto en la ciudad.

martes, 31 de julio de 2018

MALCOLM HOLCOMBE. "ANOTHER WISDOM" (2003). El Tom Waits folkie de los Apalaches



Cómo es Internet. Estaba buscando artículos sobre Roscoe Holcombe, cuando me encuentro con otro Holcombe, otro folkie, también de los Apalaches (aunque no de Kentucky sino de North Carolina), Malcolm Holcombe. Y pensé lo típico en estos casos: cómo podía haber pasado por alto a un músico tan auténtico como éste. Me ayudó a adentrarme en su obra un título que llamó mi atención, "Mister in Morgantown"; y me llamó la atención por algo personal, puesto que viví una temporada en esa ciudad de West Virginia, en pleno corazón de los mencionados montes. El tema me recordó de inmediato a ese bluesy "Walking Spanish" del LP Rain Dogs de Tom Waits (músico al que por cierto escuché profusamente durante mi estancia en Morgantown) sobre todo por la voz rasgada del de Carolina del Norte. Y, claro está, me agencié el disco, en el se incluía, Another Wisdom, de 2003, y resultó ser una delicia que excede con mucho la etiqueta de folk al uso.

La principal virtud del disco es que, sin olvidar sus raíces, folk Malcolm Holcombe envuelve su producto en estilosas capas de jazz, blues y pop e inyecta en la rudeza intrínseca al folk una sutileza como pocos en el género. Comienza el álbum con "The Station", una descarnada crónica rural filtrada por formas propias del jazz rock de los 70 con unos sugerentes teclados y una percusión cálida en la que se dejan ver, coloristas y traviesos, unos bongos. Más típica del universo folk es la segunda canción, "Bring The Water On Down", con ese finger-picking y ese fiddle y esa dicción a lo Dylan, aunque también hay algún destello pop a lo Wilco (hay que recordar que en aquel 2003 los de Tweddy eran lo más en la escena americana).  Algo más bluesy y vacilona es "Woman Missin'"; el tema tiene un ritmo a lo "Heart of Gold" de Neil Young, un estribillo poppy de lo más pegadizo y una guitarra eléctrica solista envuelta en trémolos que taladran las fibras sensibles del oyente. Con "Love Abides", Holcombe vuelve al finger-picking, al violín y al folk agridulce, esta vez cercano al gran maestro folkie de Virginia, Doc Watson.



"Mister in Morgantown", como ya dije, me atrajo a este disco por la cuestión personal mencionada pero aquí añadiría que es muy representativa del peculiar estilo de tocar la guitarra de Holcombe, un estilo muy percutivo en el que se permite golpear sin piedad la caja y a medio camino entre el slap y el clawhammer hace chillar rítmicamente las cuerdas usando las uñas (sin púas, ni de dedos ni púa plana) mientras casi vuelca la caja de su dreadnougt sobre el regazo (yo también tengo esa manía cuando toco... me alegra saber que no soy el único). A este temazo le sigue el que da título al disco que para mí es junto con "Mister in Morgantown" de lo mejor del LP. En este caso, en "Another Wisdom" en vez del guiño al blues del tema anterior se amalgama con el folk, el pop y el jazz para dar un resultado exquisito. Por su parte, el siguiente tema "Sleepy Town", que es lo que llamaríamos aquí una nana, vuelve a mezclar la ternura del pop con la calidez del jazz para acercarse al folk-pop de los 60, Buffalo Springfield o Beau Brummels, por ejemplo. Otro gran tema.


De planteamiento más tradicionalista es "Marvalene's Kitchen", donde el finger-picking nos remite a maestros del rag como el mencionado Doc Watson o John Fahey. Algo más melosa y sentimental es "Who Carried You", donde Malcolm adopta otra vez ese tierno aire dylaniano para crear uno de los mejores temas del LP, sin olvidar que a ello ha contribuido un violin capaz de hacer saltar lágrimas. Muy distinto es "Captured By Paradise", una mezcla de Country & Western y jazz rock en la línea de bandas de los 70 como Ozark Mountains Daredevils o Marshall Tucker Band, tema que introduce un contrapunto rítmico y rockero a la melancolía folkie. Y para terminar una balada llamada "Grace in Sand" deja un retrogusto sedoso en el paladar del oyente. Siento repetirme una vez más pero solo puedo acabar esta reseña discográfica de esta manera: qué pena que un genio como el de Malcolm Holcombe siga siendo desconocido para la mayor parte del público.

miércoles, 18 de julio de 2018

LA QUIEBRA DE GIBSON Y EL TEMOR POR EL FIN DE LA GUITARRA ELÉCTRICA

Tom McCarthy, Nueva York 
Traducido de The Guardian por Francisco de Zárate
El Diario, 07/05/2018

Los fabricantes de guitarras se ven amenazados por los cambios en los gustos musicales, las ventas por internet y la propia durabilidad del instrumento

"Creemos que un factor crucial ha sido la mejora en la oferta de productos usados y la llegada de una generación acostumbrada a comprar cosas por internet", dice Brian Majeski, de la revista Music Trades

Tony Coleman sostiene la guitarra Gibson "Lucille" de B.B. King el día de su funeral en Memphis en 2014. TANNEN MAURY / EFE

Vestido de negro, Bruce Springsteen habla en un escenario de Broadway sobre el momento en que descubrió por primera vez el poder del instrumento que tenía en sus manos. "La guitarra era la clave, la espada en la piedra, el bastón de la rectitud”. “Esa maldita guitarra, como la bautizó mi padre", afirma el músico de rock mientras hace un punteo con una Takamine P6N japonesa, su acústica favorita.

Entre las paredes del teatro Walter Kerr de Manhattan, donde lleva seis meses interpretando el espectáculo biográfico Springsteen en Broadway, la guitarra está a salvo en su estatus de objeto sagrado. Pero fuera, en Times Square, las noticias en las pantallas LED cuentan otra historia. El martes, la empresa Gibson Brands, Inc (dueña de la mayor línea mundial de productos en el negocio de guitarras)  se declaró en suspensión de pagos bajo el peso de una deuda estimada en 500 millones de dólares y de una reinvención fallida en 2014, cuando trató de imponerse como la marca de “un estilo de vida”.

Los problemas en el mundo de las seis cuerdas no se limitan a Gibson. Diez años después del estallido de la recesión, la industria de la guitarra sigue tambaleándose en Estados Unidos. Según la revista Music Trades, en 2017 se vendieron 2.633.000 unidades en EEUU, lo que supone un 5% menos que en 2008. La principal tienda de guitarras estadounidense, Guitar Center, tiene una deuda de 1.600 millones de dólares.

Los rumores sobre  el principio del fin de la guitarra surgen en cuanto uno piensa en los desafíos a los que se enfrenta por las últimas tendencias culturales y económicas: los cambios en gustos musicales, las ventas por internet, el atractivo de los smartphones y el eclipse de los héroes de las seis cuerdas. ¿Acaso está ya muerta?

Según Chris Martin IV, consejero delegado del legendario fabricante de guitarras acústicas CF Martin & Co, “la demanda de guitarras se ha ralentizado, eso es un hecho”. Pero no hay que extraer “conclusiones equivocadas” del caso Gibson, una empresa “demasiado endeudada”. “No concluyan que la guitarra está muerta. De una forma u otra, la guitarra ha existido desde Mesopotamia".

Desde una perspectiva de mercado, la tradicional durabilidad del instrumento es uno de los problemas a lo que se enfrenta la industria. Muchos músicos prefieren las usadas antes que las nuevas y nunca ha sido tan fácil como ahora encontrar la guitarra usada apropiada.

Según Brian Majeski, editor de la revista Music Trades, "el mercado se ha ralentizado, no es tan vibrante como a principios de los años 2000". "Creemos que un factor crucial ha sido la mejora en la oferta de productos usados y la llegada de una generación acostumbrada a comprar cosas por internet".

De acuerdo con las estimaciones de Majeski, el sitio de compraventa de instrumentos musicales Reverb.com venderá guitarras por un valor total de entre 400 y 500 millones de dólares en 2018. "Y casi todas de segunda mano".

La tradición de Gibson

El comienzo del final para Gibson llegó en 2014 cuando pagó 135 millones de dólares para quedarse con un negocio de audio y entretenimiento para el hogar de la multinacional holandesa Philips, además de varias incursiones que la empresa hizo en la electrónica de consumo con auriculares, altavoces y productos para DJ. "No tenía nada que ver con el negocio de la guitarra", dijo Majeski. "Compraron un negocio de electrónica de consumo".

Pero aunque fuera debido a una imprudencia, la caída de Gibson ha llenado de angustia a los aficionados a la música que aman sus guitarras, crecieron escuchándolas y creen en la tradición de la que forman parte. Gibson construyó guitarras de jazz para Charlie Christian y Bucky Pizzarelli y acústicas planas para artistas como los Everly Brothers o Sheryl Crow. Héroes de la guitarra tan importantes como Jimmy Page, Neil Young o Slash han tocado su Les Paul eléctrica.


Si bien no se puede decir que esa heterogénea tradición musical esté en peligro, lo cierto es que en la cultura de hoy ocupa mucho menos ancho de banda que en la de antes. La música pop basada en software, la música electrónica de baile y el hip hop, entre otras corrientes, la han dejado a un lado.

De acuerdo con George Murer, investigador en etnomusicología de la City University of New York, el desplazamiento es un fenómeno global constante en el mundo de la música, y ningún instrumento se ha beneficiado tanto del cambio de gustos como la guitarra: "La guitarra se ha convertido en un instrumento propio para mucha música neotradicional, especialmente en el norte de África, en la región del Sáhara y en Azerbaiyán, donde la guitarra eléctrica se ha vuelto increíblemente popular en la música tradicional azerí que se toca en las bodas".

"Lo mismo ocurre con la región del Sáhara, con todos los tuaregs, los songhais, los fulanis y los bereberes del sur de Marruecos, toda una gama de culturas que durante mucho tiempo se relacionaron a través del Sáhara con intercambios a partir de estos laúdes y violines punteados. Ahora la guitarra se ha convertido en la pieza central para gran parte de ese repertorio”.

“Estoy bastante seguro de que las ventas globales de guitarras fabricadas por Fender y por Gibson deben estar en uno de sus puntos más altos porque a nivel mundial la música con guitarras crece y crece".

Ed Sheeran al rescate

Tan lamentada como el declive en las ventas ha sido la desaparición de los héroes de la guitarra, Clapton, Hendrix, Page y el resto. Según Martin, las ventas de su guitarra acústica aumentan cuando surge un nuevo talento de la guitarra como Taylor Swift o Mumford and Sons en la década pasada. "Uno de los factores que más influyen en la demanda es la aparición de una banda pop que usa la guitarra", explica. "Todos lo aprovechamos cuando eso ocurre, pero no significa que el negocio desaparezca si no sucede, sólo se nivela un poco".

Por suerte para la compañía, entre los devotos de CF Martin & Co figura el guitarrista Ed Sheeran, cuyo instrumento es fabricado por la empresa a un precio de 699 dólares (587 euros). "Lo bueno de Ed es que está atrayendo a un cliente más joven", cuenta Martin. "Y la guitarra que toca es una Martin muy asequible, así que el cliente más joven puede sentir que se la puede permitir".

Según el productor musical Phil Schaffart, que hace dos años inauguró la tienda Ground Floor Guitar en Omaha (Nebraska), los jóvenes que representan a la próxima generación de músicos y aficionados son unos clientes sorprendentemente fuertes. "Todavía hay muchos niños", afirma. "Es un poco cursi para mí decir esto, o tal vez no tenga sentido o alguien no sienta lo mismo, pero creo que el rock and roll es algo muy real dentro de la música, es como una religión”.

"Creo que eso es muy real y lo veo todo el tiempo con los chicos que vienen a nuestra tienda y se interesan por la guitarra, tanto los niños como las niñas. Lo más importante es poner la guitarra en sus manos, hacer que la toquen, que la sientan y que piensen: ‘puedo hacer esto'. La gente se emociona mucho con eso".

Casi al final de su show en la noche del miércoles pasado, Springsteen describe una escena reciente de su vida, hablando con su madre una noche en la cocina sobre "todas las cosas que la guitarra nos había traído". Luego inclinó la cabeza, levantó el brazo y la hizo cantar.

viernes, 29 de junio de 2018

MAZZY STAR. "STILL" (EP, 2018). El retorno de la magia de lo etéreo



Este mes de junio pasará a la historia para los fans de Mazzy Star (el que esto escribe es uno de ellos) por la vuelta a la escena musical de la venerada pareja de músicos de indie/dream pop. Hope Sandoval y David Robak tan solo habían sacado un solitario single, "I'm Less Here", desde aquel ya algo lejano "Seasons of your Day" de 2013. Pero por fin, el 1 de junio del presente mes han decidido poner fin a su silencio y obsequiarnos con este EP, Still, que quizá anuncie un próximo LP (esperemos que sí).

El trabajo se abre con un tema evocativo y nostágico en el que predomina el piano y la voz de Hope parece más extraviada en el éter que nunca, para que la guitarra de Roback remate el tema con unos arreglos de slide, marca inequívoca de la casa. Entrañables y soñadores, como siempre, esta pareja. Pero el trabajo despega de verdad con el delicioso "That Way Again", que nos ofrece a unos Mazzy Star en estado de gracia. La voz aniñada de Hope Sandoval, los cálidos punteros de Roback hacen de este tema un buen candidato para mi canción del verano 2018. Soberbio.

Por el contrario la canción que da título al trabajo representa la faceta más oscura y experimental del dúo y demuestra que Mazzy Star aún no se han vendido a la música disco sino que hacen guiños a los Velvet Underground de la época John Cale o a los Pentangle más psicotrópicos. Y ahondando en esa vena oscura y para rematar el trabajo, tenemos una ultrapsicodélica y descacharrante versión de su "Tonight You Might See" que ellos llaman "Ascension Version". En definitiva: ardo en deseos que esto sea el preludio de un nuevo LP.