miércoles, 21 de febrero de 2018

THE DREAM SYNDICATE. "HOW DID I FIND MYSELF HERE" (2017). A veces segundas partes sí son buenas.


The Dream Syndicate es uno de mis más venerados grupos de la década de los 80 y su álbum The Days of Wine and Roses es para mi una colosal obra maestra. Así que cuando me enteré que se habían vuelto a unir y a grabar un LP el pasado septiembre me alegré mucho, por una parte, pero también me dio miedo por otra. La mayoría de las veces eso de las reuniones para recuperar los viejos tiempos acaba en fiasco. No obstante, tengo que decir que el caso que nos ocupa estamos ante la excepción que confirma la regla.

How Did I Find Myself Here? no es un disco facilón, oportunista o nostálgico. Es un gran disco registrado por un puñado de músicos con mucho rodaje que aún siguen estando poseídos por la inspiración. El sonido oscuro, obsesivo y cortante de The Days of Wine and Roses pervive en este disco aunque convenientemente puesto al día. Esta renovación se traduce concretamente en ritmos más mecánicos, como de Krautrock, y desarrollos más largos, más propios del jazz-rock o del raga-rock, de generoso minutaje, de ahí que el número de cortes del álbum se reduzca a 8.



Para abrir el LP han colocado muy sabiamente como primer corte "Filter Me Through", un trallazo de neopsicodelia a lo Rain Parade, aunque también recuerda a aquel "Bullet with my Name on It" del Medicine Show, el segundo disco de los Syndicate. Además tiene el aliciente de que el teclado lo toca nada menos que Chris Cacavas, ex-Green On Red. De lujo. También rezuma psicodelia el segundo corte "Glide". Con un ritmo motorik a lo kraut, el tema crea un estimulante muro de ruido que demuestra que la banda no ha perdido un ápice de fuerza. Otro gran tema. Y aquí el minutaje se dispara a 6 minutos frente a los 3 y pico del primer tema. También está bien cargado de distorsión y oscuridad "Out of My Head", en donde suenan como unos Jesus and Mary Chain de la era digital.




Con "80 West" los guiños a los tiempos pasados están un poco más claros ya que la linea de bajo del tema recuerda a la del maravilloso "That's What You Always Say", tercer corte del mencionado The Days... Eso y unas gotas de noise pop de los 90 y tenemos otro torpedo sónico. "Like Mary", sin embargo, es más luminoso y calmado y recuerda a ciertas épocas de Lou Reed y al tercer disco de the Velvet Underground, aunque también a ese "Halloween" del primer LP de la banda pero con menos distorsión. Una delicia. Mucho más cercano al grunge y al punk, es el siguiente corte, "The Circle", un tema que deja claro que la banda no se ha reblandecido con el tiempo.

Pero el tema que más puede sorprender es el que da título al disco. En primer lugar, porque dura más de 11 minutos, pero también porque contiene largas improvisaciones jazzísticas que gracias al maravilloso teclado de Chris Cacavas nos recuerdan a las de los temas largos de los Doors (en especial a "Riders on the Storm"). Puro raga-rock. Y para terminar tenemos "Kendra's Dream", tema largo (más de 6 minutos) y atmosférico donde precisamente la ex-bajista de la banda Kendra Smith colabora en la letra y los coros. No hagamos demasiado caso a los refranes: a veces las segundas partes sí son buenas.


martes, 30 de enero de 2018

THE DRUMS. "THE DRUMS" (2009). Brillante cruce entre New Order y los Beach Boys



Este blog,no hay más que leer su nombre y ver su estética, tiene cierta tendencia a lo retro. En él he recomendado mucho blues, country, folk, psicodelia y garage pero hoy voy a hacer una excepción. La electrónica y el synthpop no es mi estilo favorito, sin embargo tengo tres discos de este género en puestos muy altos de mi lista personal de LPs más memorables, a saber, el Movement (1981) de New Order, Un soplo en el corazón (1993) de Family y Give Up (2003) de Postal Service. Pues bien, ahora voy a añadir uno más a la lista: el primer disco de The Drums.

The Drums es principalmente obra del neoyorquino Jonathan Pierce que, junto con Graham Kessler, (a quien conoció un verano cuando era adolescente en un campamento bíblico) formaron el germen de The Drums, un grupo de electro pop de efímera existencia llamado The Goat Explosion. Pronto llamaron la atención del público y la crítica con un EP llamado Summertime! que fue el preámbulo de este disco que nos ocupa, que recibió de inmediato los elogios de la BBC y de la revista Pitchfork. En efecto, éste no es uno de esos grupos geniales pero desconocidos injustamente castigados por la industria musical. Recuerdo que la primera vez que los escuché fue en un anuncio televisivo de una conocida marca de automóviles y que enseguida me llamó la atención la poderosa línea de bajo de la canción que no era otra que "Let's Go Surfing", una de las mas populares de este disco. Y es que si hay un instrumento musical que brilla con luz propia en este LP, aparte del inevitable sintetizador, ése es el bajo.




El disco es una animosa mezcla entre la electrónica de New Order (especialmente la de su primera época) y las luminosas armonías vocales de los Beach Boys. A estas influencias Pierce y sus compinches unen las de The Smiths, The Wake, The Shangrilas, Orange Juice y por supuesto la banda de la que salió New Order, Joy Division. El LP arranca con "Best Friend", una canción alegre y bailable que contrasta con una letra sobre un amigo que muere prematuramente. Y aquí ya vemos las principales señas de identidad sonora del disco: sintetizadores en la onda británica de los 80, potentes líneas de bajo, armonías vocales sesenteras y mucha reverb. El siguiente tema, "Me And The Moon", es una apisonadora de pop electrónico más cercano al synthpop británico de los 80 que el anterior tema si cabe. El siguiente es el celebrado "Let's Go Surfing", un tema juvenil alegre, veraniego y uno de los cortes en los que mejor se mezcla el sonido electrónico y el surfero con esos falsettos a lo Beach Boys y Jan & Dean. Por su parte, "Book Of Stories", es pop luminoso con un estribillo que engancha. Aquí los juegos vocales se hacen si cabe más brillantes. Con "Skippin' Town" tenemos más vocecitas a lo Beach Boys pero también un torpedo de música bailable. Ojalá toda la música de baile fuera la mitad de buena que la de The Drums.



Llega el siguiente corte, "Forever And Ever Amen" y parece que Peter Hook te está bombardeando los tímpanos con su bajo. De hecho, es uno de los temas del disco en los que mejor suena este instrumento, que recuerda al bajo de "Transmission" de Joy Division. Pero si hay un tema curioso en este disco ése es "Down By The Water". Por un lado tenemos la vertiente electrónica ochentera pero por otro una balada a la antigua usanza, al estilo de las producciones de Phil Spector para los grupos de pop fundamentalmente vocal de los primeros 60. Y digo que es curiosa porque el contraste de esta jovialidad e ingenuidad sesentera con el toque solemne de los ritmos electrónicos a lo Joy Division le deja a uno un tanto descolocado. En cuanto a "It Will All End In Tears", es otro temazo pop con un estribillo que no se te va de la cabeza en días. Y aquí tengo que decir que es en este tema donde The Drums me han recordado más a los Postal Service, a ese disco irrepetible que es el Give Up. Pero para estribillo el de "We tried"... podría estar escuchándolo eternamente. Junto con "Let's Go Surfing", mi canción favorita del disco.



"I Need Fun In My Life" es otro de los momentos más inspirados para el bajo. Aquí vuelve a pasearse la sombra de Peter Hook y esa forma tan matemática y robótica que tiene él de tocar las cuatro cuerdas. Sin embargo, con "I'll Never Drop My Sword" son las guitarras las que se ponen en primer plano y entonces el sonido de The Drums se acerca al jangle pop de gente como los Go-Betweens. Y para rematar, "The Future", otro guiño a los Division con esa línea de bajo que recuerda por momentos al maravilloso "Disorder"... Discos como éste le hacen a un fan de lo retro y lo guitarrero como yo reconciliarse con la electrónica.

viernes, 26 de enero de 2018

FAMILY, UNA BREVE HISTORIA DEL POP ESPAÑOL

Juanjo Eireos
Sala11, 20/09/2009



Family, el mito de ‘un soplo en el corazón’

¿Por qué los donostiarras son uno de estos grupos que se llevan el alma como algo íntimo que es difícil de compartir? Nada fue igual desde el lanzamiento del mítico disco de Family.

Escribir sobre una de esas bandas inolvidables como Family no es fácil cuando a lo mejor no viene al caso y cuando se ha dicho ya tanto de ellos. A veces, uno cree escuchar a un mito. Sólo hay una imagen del dúo creativo en toda la red. No concedieron entrevistas (que un servidor sepa), no existen apenas declaraciones concretas sobre su álbum …  Digamos que todo está dicho en ‘Un Soplo en el Corazón’ (Elefant Records, 1993). Un simple disco, pero de palabras mayores.

Puede que sí, su música se produjo en un momento de ruptura, se dejaron atrás los estándares de los años 80. Gracias a su aparición se da un salto de gigante hacia un pop elegante y preciosista, un nuevo estilo nunca antes visto, y en el que la sinceridad es la piedra angular sobre la que se asientan las canciones. Son temas que tienen la capacidad de trascender, de pasar años y años sonando en los reprodutores, hoy en día ya mp3. Un servidor suele escuchar disco cada verano, entre viaje y viaje. Cada uno los vive como puede.

Sólo dejaron un disco oficial. Quien tiene la primera edición del álbum , tiene una joya única del pop. En la actualidad, se puede puede obtener una copia actual remasterizada por Elefant, que fue editada con motivo del décimo aniversario de su publicación. Una obra fundamental y clave para entender la música pop todo hecho en España en las últimas décadas. Y es que  con ellos llegaron docenas de bandas muy influenciadas por la música de la Family. Grupos como La Buena Vida, Le Mans, Los Planetas, Portonovo, Astrud, Ellos, Dar ful ful,  Apenino, Refree o  Nadadora son hijos de una forma particular de expresar las emociones, aunque quizás ni ellos mismos sean conscientes.

La música de la Family, a pesar de ser pop puro, está dotada de un componente de originalidad que se basa en las letras y la creación de excelentes melodías con intensos contrastes entre alegría y tristeza, entre momentos de felicidad y nostalgia. Y por supuesto, por un montón de colores, como ese que ilumina una noche llena de cohetes naranjas entre estrellas de plata que describen los Family en su tema ‘La noche inventada’ y que inaugura el disco.

Mapas imaginarios besos en espiral, las carreteras, los viajes, aviones, tejados desde los que se contemplan las estrellas, una nadadora que decora una cita de novios, poemas mexicanos o soplos de volcanes, son sólo algunos de los detalles visuales que podemos disfrutar de esta gran obra del pop español de los 90, que se devora en apenas 40 minutos.

Es imposible no sentir nada cuando cantan: “Dibujamos sobre un mapa imaginario autopistas de gran velocidad. Nos invade una ilusión desconocida, y nuestra única intención es avanzar, hacia el fondo de este mundo del que me has habalado tanto, paraíso de los glaciares polares y de los bosques polares … “, un himno. Aunque para el arriba firmante, su preferida sea: ‘Al otro lado’.

Porque el pop, señores internautas,  es un estilo de vida, una manera de disfrutar, de contemplar la realidad de la inmensidad de los sueños  irrealizables, pequeñas cosas que nos rodean, que son, después de todo, lo que nos hace estar vivos.

Es algo que va más allá de pegar en una bolsa de mano una imagen con la cara de Audrey Hepburn o que esa camiseta con el puñetero plátano de Warhol.


Qué fue de ellos

Después de varios con varios proyectos paralelos bautizados como El Insidia y El Hombre Lagarto, Javier Aramburu e Iñaki Gametxogoikoetxea deciden unirse para fundar Family. Tras de su separación hubo algunos rumores de nuevos planes, pero se quedaron en nada.

Aramburu es una referencia en el diseño gráfico en España. Ha sido el autor de numerosas portadas de discos, en la actualidad es un ilustrador y diseñador de dibujos para libros de literatura infantil.

De Gametxogoikoetxea, que parece haber estado siempre en segundo plano, no sabemos nada acerca de sus actividades artísticas, si es que ha seguido vinculado de algún modo al mundo del arte…

Canciones

Los sonidos propuestos por Family son simples: un bajo, muchas veces se utiliza como base melódica, guitarra acústica, una base rítmica y un sintetizador que aparece sutilmente en cada tema. Luego está la voz de la sincera de Aramburu, que sirve para visualizar unos poemas inmensamente delicados. Color, verano, emociones … ‘Un soplo en el corazón ” esconde una mezcla de sentimientos que hacen que, afortunadamente, sus canciones nunca pasen de moda.

El disco

‘Un soplo en el corazón’ fue grabado en abril de 1993 en los estudios de Vulcano, propiedad de Alaska y Nacho Canut Dual (Fangoria), a quienes estaban unidos por fuertes lazos de amistad. En 2003 se celebraba el décimo aniversario y se publicó un disco homenaje donde más de una docena de bandas nacionales interpretaban los temas de los donostiarras. Sin embargo, todo hay que decirlo, algunos de ellos no están a la altura y rozan la vulgaridad.


miércoles, 24 de enero de 2018

THE THE: CUANDO LA MÚSICA ES POLÍTICA PERO LE HABLA AL CORAZÓN

Rafa Cervera
Jot Down, enero 2018


Como toda figura imprescindible en la música pop, Matt Johnson tiene una trayectoria difícil de resumir y complicada de explicar. Lleva más de tres lustros sin grabar canciones, no actúa en directo (regresa a los escenarios la próxima primavera) y hasta hace poco solo componía música para películas. Paralelamente a ese proceso, el tiempo ha ido reforzando el valor de la obra que fue acumulando durante el pasado. Matt Johnson encontró su lugar a principios de los ochenta, cuando adquirió la identidad artística de The The. Con ese seudónimo configuró una alternativa en un momento en el que la nueva música pop británica parecía poseída por el espíritu del thatcherismo. Y aunque en realidad nunca fue del todo así (Paul Weller, Robert Wyatt, Everything But The Girl y otros músicos apoyaban a los laboristas), el mensaje pop que prevalecía parecía construido sobre fantasías de hombres blancos elegantemente vestidos, bebiendo champán en yates.

The The eran lo opuesto a un pop conservador. «Uncertain Smile», «This Is The Day», «Perfect»… canciones capaces de escalar a lo alto de las listas, concebidas desde la perspectiva experimental, rupturista e integradora del post-punk. Música que conectaba a insurgentes infiltrados en las listas de ventas, como Marc Almond. Pero de todo eso seguiremos hablando después. Ahora Matt Johnson, que responde educadamente a esta llamada telefónica desde su casa en Londres, quiere saber cuál es la situación política en Cataluña. No parece que acabe de fiarse de la información que llega desde lejos. Esa es una de las razones por las que Johnson tiene, desde hace tiempo, su propia emisora de radio.



¿Qué puede haber más romántico en estos tiempos que una emisora de radio? Matt Johnson opina lo mismo, por eso creó la suya. Tiene un nombre hermoso, Radio Cinéola, y es un símbolo de resistencia. Su música también lo ha sido casi siempre, cuando proclamaba que Inglaterra era un estado más de los Estados Unidos o cuando recuperaba a Hank Williams con un álbum consagrado a su cancionero. Radio Cinéola es una especie de paraguas que, bajo su torre metálica, agrupa diferentes proyectos, unidos por la música, el arte, la comunicación y la política. «Lo fundé en 2010 —explica Johnson—, se puede considerar que es un proyecto en movimiento, en constante desarrollo. Varias de las iniciativas que acoge están ahora reunidas en una caja con tres discos. También son el núcleo de un documental y de una futura exposición que nos acerca a lo que son y a su gestación». La película The Inertia Variations es una aproximación a Johnson y su mundo, contenido ahora mismo en esa serie de iniciativas cuyos caminos e intenciones se cruzan. Está dirigido por Johanna St. Michaels, que además fue pareja de Johnson, lo cual proporciona una visión íntima y privilegiada del artista. Alguien pregunta si no es violento para él dejarse espiar por la cámara de su excompañera. No, contesta él, asumiendo que esa mirada le conoce bien como persona y como creador. Nadie mejor que ella para retratar a un tipo que hace años se marcó un bartleby y es víctima de un bloqueo creativo que le lleva a pasar más tiempo del recomendable terminando una obra.



La pasada primavera, apareció un nuevo tema firmado por The The. Su último disco de canciones apareció en 2000 bajo el título de Naked Self. «We Can’t Stop What’s Coming» se publicó para el Record Store Day. «La canción habla sobre lo que entiendo que es la vida. La escribí para mi hermano Andrew, que falleció en 2016. Habla de todas esas cosas que nos van sucediendo mientras vivimos y hasta que morimos, de esos acontecimientos que escapan a nuestro control. Las personas no somos meros observadores, somos seres activos y participativos, pero, así y todo, hay cosas que están por encima de nosotros. Eso es algo que hay aprender a aceptar para poder hallar un cierto equilibrio y una cierta paz interior». No podemos detener lo que se aproxima, dice el estribillo. La canción ahora también forma parte del cofre de discos publicados bajo el epígrafe Trilogy de Radio Cinéola. La gestación de la canción está documentada en la película. A su vez, la canción está incluida en el disco The End of the Day, donde músicos de estilos y procedencias muy diversos reinterpretan en el estudio de Radio Cinéola composiciones de todo el catálogo de Johnson. «We Can’t Stop What’s Coming» está incluida dentro de ese recorrido artístico, como insignia de un presente y de un futuro que, a pesar de la inercia del bloqueo, todavía se sigue escribiendo. «Para grabar esa canción quería contar con músicos amigos que han estado en otras grabaciones de The The años atrás. El percusionista Zeke Manyika, el bajista James Eller y la guitarra de Johnny Marr. Los quería en esa canción que es especialmente emotiva. A mi hermano le habría gustado».

Andrew Johnson formó durante años parte del equipo humano que daba forma a la música de The The. Firmaba las inconfundibles ilustraciones que proporcionaban identidad visual a los discos de Johnson. Las cubiertas de los singles Uncertain Smile y This Is The Day, del álbum Soul Mining (1983) y, después, también de Infected (1987) y Dusk (1993). A principios de los ochenta, Johnson emergió del underground, avalado por músicos de Wire y por el sello 4AD, que entonces daba a conocer a nuevos y ásperos talentos como los de Modern English o Bauhaus. Uncertain Smile (que en su versión álbum tiene un solo de piano brutal a cargo de Jools Holland) le concedió una visibilidad inesperada. Pero, a pesar de ser distribuido por una multinacional, el posicionamiento de dicha canción no hizo más que asentar el perfil de un creador de filosofía guerrillera.

Johnson colaboraba con talentos afines como el de Marc Almond, que en la cumbre del éxito de Soft Cell escogió sumergirse en aventuras musicales oscuras. En esa época conoció a Zeke Manyika, que entonces formaba parte de Orange Juice, el experimentador electrónico Thomas Leer y a Jim Thirlwell, que entonces trabajaba bajo diversos seudónimos que tenían como común denominador la palabra Foetus. Los explosivos planteamientos sonoros de Foetus han sido posteriormente la base sobre la que han crecido Nine Inch Nails y Marilyn Manson. En 1982, nadie sonaba como toda aquella gente, tan explosivos, tan subversivos, tan atractivos. Contemplar cómo le daban la espalda a la inercia del éxito y se atrevían con caminos artísticos poco recomendables era toda una delicia. 


En cuanto a Johnny Marr, trabajó en 1989 con Johnson, pero su amistad se remonta a otros tiempos, al principio de todo. Los padres de Johnson regentaban un pub por el cual pasaron muchos de los que acabarían siendo grandes estrellas del rock británico de los años sesenta; su tío fue uno de los agentes más importantes de la época. Y Matt aprendió a tocar allí, aprovechando en ocasiones que los instrumentos estaban sobre el escenario vacío. Marr fue uno de los amigos de su adolescencia. «Johnny estuvo a punto de formar parte de The The al principio. Éramos adolescentes y él vivía en Manchester. Quería trasladarse a Londres y tocar conmigo, pero no tenía dinero. Vivir en la capital era muy caro, así que desechó la idea porque carecía de los recursos necesarios. Poco después conoció a Morrissey y fundaron The Smiths».

Thirlwell, que según explica Johnson en la conversación telefónica es uno de sus mejores amigos, fue quien le descubrió a un escritor que ha terminado siendo fundamental para otros de los discos de la trilogía de Radio Cinéola. «Jim es amigo del poeta y pintor John Tottenham. Hace diez años me descubrió sus poemas y desde entonces estoy enamorado de ellos. Contacté con él y le dije que quería hacer algo a partir de esos versos y él me concedió permiso para hacer lo que quisiera». En realidad, según escribe Thirlwell en un ensayo sobre The Inertia Variations, Tottenham y él se conocieron en aquella época vibrante que fueron los primeros años ochenta en Londres. Ambos eran okupas que coincidían en ciertos conciertos y fiestas. Uno de ellos fue una de las primeras actuaciones de The The. Tres décadas después, Johnson usa los versos de Tottenham como punto de partida en el disco The Inertia Variations, el segundo de la nueva trilogía de Radio Cinéola. Consiste en versos recitados y, en algunos casos, alterados respecto a los originales, con un fondo musical compuesto por el propio Johnson. En el documental, habla de su obsesión por la inercia creativa, la inercia universal. Su amigo, el realizador Tim Pope, con el que filmó los vídeos de Infected, le pregunta en la película de qué vive. Johnson compra propiedades sin ánimos especulativos, edificios que en manos de propietarios sin escrúpulos desaparecerían o serían transformados en horrores urbanos; después los vende a propietarios que se comprometan a respetarlos. Su filosofía personal es la filosofía de Radio Cinéola. Una emisora que plantea una revolución en las ondas, que lucha contra la sobreestimulación de información, contra el aislamiento. La torre metálica que se ha convertido en su insignia está inspirada en la torre Shújov.

Después de interesarse por la situación en Cataluña, Johnson acaba hablando sobre el brexit. «Vivimos tiempos complejos. Hay mucha rabia en países como Inglaterra o Estados Unidos. En Inglaterra, las decisiones fundamentales se toman en Londres y Westminster. La gente estaba harta de que no se escuche al resto del país y eso trajo como consecuencia el shock con los resultados del referéndum del brexit. Había mucha frustración porque había decisiones sobre lo que ocurría en Inglaterra que se tomaban en Bruselas. Ahora, esa gente siente que esa victoria le da derecho a ser xenófoba y racista. Pero estoy seguro de que, si ahora hubiese otra votación, el resultado sería muy distinto. Nadie pensó que ocurriría esto. Hubo gente que votó brexit para darle una lección al Gobierno. Ahora el Gobierno británico no sabe qué hacer. Existe esa sensación de que Inglaterra se va a cortar su propio cuello y de que no va a resultar tan fácil abandonar Europa». En 1989, The The publicó Mind Bomb, su tercer álbum, una obra que tomaba como punto de partida el choque político y religioso entre Oriente y Occidente. «Hay temas de los que escribí en el pasado que, si siguen vigentes, es porque el ser humano no cambia y convierte esas cuestiones en algo universal. Los mismos problemas reaparecen una y otra vez, generación tras generación. Como compositor, esa es la materia prima con la que trabajo. Siempre he intentado decir la verdad de lo que veo, ser honesto y contar con honestidad la realidad que tengo ante mí, y hacerlo a mi manera. Me gusta pensar que las canciones sobreviven a la prueba del tiempo. Ese siempre ha sido mi sueño, crear canciones que signifiquen algo en la vida de la gente. El mejor cumplido que me pueden hacer es decirme que alguien ha enterrado a un ser querido con mi música, o que se ha casado con ella o ha hecho el amor con un disco mío de fondo».

Hay canciones de The The que anticiparon conflictos que todavía hoy viven con nosotros; otras que contienen las semillas de nuestra propia incertidumbre. «Uncertain Smile» y «This Is the Day» son posiblemente las más célebres de su catálogo en ese sentido, aunque una letra como la de «Armageddon Days (Are Here Again)» podría haber sido escrita hace unos meses o unos pocos años atrás: «Islam is rising / The Christians mobilising / The world is on its elbows and knees / It’s forgotten the message and worships the creeds». El amor, el sexo, la guerra, dios y la política son, según el propio Johnson, los temas que forman el epicentro de su trabajo. Midnight to Midnight, el tercer álbum integrado en su nueva trilogía, es un programa de radio de doce horas creado y emitido por él mismo durante la jornada electoral que vivió Inglaterra el 8 de junio de 2017 tras el resultado del referéndum sobre el brexit. «Es un programa de radio nocturno con entrevistas de cariz político y llamadas desde diversos puntos del globo. Cada vez hay más gente hablando de política y creo que eso es bueno porque posiblemente traiga cosas positivas. Google manipula sus algoritmos al igual que las redes sociales, son herramientas del sistema y cualquier cosa que pueda transformarse en amenaza será frenada. Es posible que la época dorada de internet haya concluido, porque ya está completamente controlado con excusas como el terrorismo, el fraude financiero, la pornografía…». La palabra y la música como discursos para la resistencia, como filtro contra la mentira, como discurso político y social. La realidad puede sintonizarse desde Radio Cinéola. Matt Johnson nunca se marchó de nuestras vidas. The The tampoco.

martes, 16 de enero de 2018

MUERE A LOS 46 AÑOS DOLORES O'RIORDAN, LA VOCALISTA DE LA BANDA IRLANDESA DE ROCK THE CRANBERRIES

BBC Mundo

[Una muy muy mala noticia. Era demasiado joven para morir. Descanse en paz.]



La voz de la banda irlandesa The Cranberries, Dolores O'Riordan, murió repentinamente este lunes a los 46 años, según confirmó su publicista, Lindsey Holmes, en un breve comunicado.

El escrito señaló que la cantante y compositora irlandesa falleció en un hotel de Londres, donde se encontraba participando en una grabación musical.

Hasta el momento, la policía de Londres confirmó que la muerte de O'Riordan no se está tratando como un caso sospechoso y se está compilando un informe para el forense.

"Los miembros de la familia están desolados al escuchar las últimas noticias y han pedido privacidad en este momento tan difícil", indicó Holmes.

Un portavoz de la Policía Metropolitana de Londres informó que recibieron una llamada a las 09:05 GMT del lunes desde un hotel en Park Lane, en el centro de Londres, donde "una mujer de alrededor de 40 años" fue declarada muerta.

O'Riordan, nacida en 1971 en la ciudad de Limerick, en el oeste de Irlanda, llevó a la agrupación al éxito en la década de 1990 con canciones como Zombie y Linger.

The Cranberries saltó a la fama internacional con su álbum debut de 1993 Everybody Else Is Doing It, So Why Can't We? y pasó a vender más de 40 millones de discos en todo el mundo.


Problemas de salud

El año pasado, la banda anunció una gira que incluía Reino Unido, varias ciudades europeas y de Estados Unidos.

Sin embargo, en mayo de 2017, poco después de la gira europea, The Cranberries tuvo que cancelar el resto de las fechas en ese continente como resultado de los problemas de salud de O'Riordan.

El sitio web oficial de The Cranberries citó "razones médicas asociadas con un problema de la espalda" que impidió que la cantante actuara.

Antes de la pasada Navidad, O'Riordan publicó un comunicado en Facebook en el que decía que se estaba "sintiendo bien" y que había hecho su "primer concierto en meses", lo que llevó a muchos de sus seguidores a creer que pronto volvería a presentarseEl sitio web oficial de The Cranberries citó "razones médicas asociadas con un problema de la espalda" que impidió que la cantante actuara.

Antes de la pasada Navidad, O'Riordan publicó un comunicado en Facebook en el que decía que se estaba "sintiendo bien" y que había hecho su "primer concierto en meses", lo que llevó a muchos de sus seguidores a creer que pronto volvería a presentarse

La cantante sufría de trastorno bipolar y fue a juicio tras haber agredido un policía en 2014 tras un altercado en un avión, por lo que se le ordenó donar más de US$7.000 a obras de caridad.

Ese mismo año, se separó de su esposo de 20 años, Don Burton, representante de la banda Duran Duran, con quien tuvo tres hijos.

En una entrevista en 2013 reconoció haber sufrido abusos sexuales siendo niña, lo que, según ella, la llevó a padecer anorexia.

Reacciones

Tras conocerse la noticia de la muerte, la conmoción se hizo notar en las redes sociales, tanto por seguidores de la banda, como por otros músicos e incluso políticos.

El presidente irlandés, Michael D Higgins, aseguró que el fallecimiento de la cantante le provocó una "gran tristeza" y consideró que para quienes "siguen y apoyan la música, los músicos y las artes escénicas irlandeses, su muerte es una gran pérdida".

La banda Kodaline indicó en un tuit que estaba "absolutamente en shock" con la noticia, mientras músicos como Maggie Rogers y Jim Corr también expresaron su pesar por lo sucedido.

Los integrantes de Duran Duran también afirmaron sentirse "destruidos" por la noticia, en tanto la estrella pop irlandesa Hozier recordó que la primera vez que escuchó la voz de O'Riordan fue inolvidable.

O'Riordan se unió a The Cranberries como vocalista y líder en 1990.

La banda, formada también por el guitarrista Noel Hogan, el bajista Mike Hogan y el batería Fegal Lawler, comenzó dando conciertos en pequeños bares y luego pasó a grabar sus temas y a dar pequeñas giras por Reino Unido.

El sonido de The Cranberries -quienes sacaron al mercado siete discos de estudio- se caracterizó por sus guitarras distorsionadas que contrastaban con la voz de O'Riordan, cuyo estilo estaba inspirado en parte en los cánticos tradicionales celtas en los que se alternaban sonidos graves y agudos de manera melodiosa.

Su canción Zombie ganó en 1995 el premio MTV Europe Music Award a Mejor canción del año y su música apareció en series como "Los Soprano" y Beverly Hills 90210.

En 1998 se presentaron en el Concierto del Premio Nobel, que cada año se organiza como parte de los homenajes al ganador del Premio Nobel de la Paz.

La salida de Zombie marcó la fama de la agrupación a nivel internacional y desde entonces se convirtió en una de las bandas más seguidas en la década de 1990.