domingo, 11 de septiembre de 2016

TREME, CIUDAD HERIDA

Joan Pons
Publicado en la web de Rockdelux el 23/9/2011



Nueva Orleans tras el huracán Katrina. La vida tras el desastre. La poesía tras la tragedia. La música tras el silencio. Porque el mundo sigue. Las dos primeras temporadas de la serie “Treme” (HBO; 2010, 2011), creada por Eric Overmyer y el prestigioso David Simon (responsable de “The Wire”), son una experiencia músico-vital que Joan Pons trasladó a este artículo. Imágenes y sonidos que hablan del trastorno por estrés postraumático de Nueva Orleans. Más sobre “Treme”, aquí.

Tengo problemas, y sé que no soy el único, para escoger a mi personaje preferido de “Treme”. Empatizo de primeras con la indignación gritona del escritor a la deriva que encarna el gran John Goodman. Pero también con el vivalavirgen del trombonista a sueldo Antoine Batiste. A cada capítulo de alrededor de una hora que pasa, mis favoritismos van cambiando. Hoy, quiero lucir plumaje en Mardi Gras junto a un orgullosísimo jefe indio, mañana me gustaría cenar en el restaurante donde cocine la talentosa chef que aún intenta (sobre)vivir de su arte y la semana que viene hasta empieza a no parecerme tan cargante ese DJ de radio tan numerero, tan niño mal de casa bien.


Supongo que esta sensación de no saber qué personaje es tu personaje es común entre todos los espectadores de “Treme”, porque la serie no reposa, ni siquiera pivota, en un único protagonista o grupo de personajes. Es coral, sí. Y ya ha habido antes otras series corales en las que costaba enfocar las simpatías (anda, escoge personaje de “Doctor en Alaska” o incluso de “The Wire” del propio David Simon). Pero en “Treme” no hay un centro de gravedad dramático explícito. No hay una trama que pese más que las otras, que se lleve más minutos, que sea la principal. Ergo, la serie misma no marca relevancias respecto a sus personajes, por mucho que la anécdota de unos sea más trágica que la de otros.

Sucede, no obstante, que la suma del total de todas las pequeñas historias de “Treme” construyen una historia mayor: la del durísimo día a día de Nueva Orleans tres meses después del feroz zarpazo del huracán Katrina a finales de agosto de 2005. Cada personaje representa una reacción ante la desgracia: la dignidad, la rendición, la impotencia, la fuga, la pelea por la supervivencia… Y entre todas estas anécdotas personales se siluetea un despampanante fresco sobre el paisaje de una ciudad convaleciente.


La serie no reposa en un único protagonista o grupo de personajes. Es coral.

PONIENDO NUEVA ORLEANS DE NUEVO EN EL MAPA

Ya sabemos que una de las funciones de la ficción, de la buena, es explicar la realidad mejor incluso que la propia realidad. Así que “Treme” acaba siendo una aproximación al horror post-Katrina tan reveladora como, por ejemplo, “When The Levees Broke”, el magnífico documental de cuatro horas que hizo en 2006 Spike Lee también para la HBO. Tanto la serie como el documental claman contra el ninguneo del gobierno estadounidense respecto a una de sus ciudades teóricamente más importantes. Apenas Nueva Orleans dejó de ser noticia en la CNN, la administración Bush se olvidó de ella. Como si la intervención gubernamental se limitara estrictamente a los días de la catástrofe y sus consecuencias inmediatamente posteriores (y tampoco se puede decir que la gestión fuera muy lucida) y la superación de la debacle no necesitara de ayuda oficial alguna.

A mediados de 2008, David Simon (“The Wire”, “Generation Kill”) y Eric Overmyer (colaborador de Simon en “Homicidio” y la última temporada de “The Wire”) empezaron a pensar y desarrollar una serie que denunciara el abandono de Nueva Orleans. Y, de paso, la serie debía ayudar (desde la ficción, desde la tele, desde el arte, si se quiere) a la reconstrucción de la ciudad por el simple hecho de recordarnos a todos la relevancia que Nueva Orleans tiene como patrimonio cultural de Estados Unidos. Su música, su carnaval, su gastronomía… son rasgos fundamentales en la identidad de este puerto de Luisiana. Son la cultura de Nueva Orleans. La cultura… ¿a quién interesa eso? ¿A instrumentistas errantes que callejean por Bourbon Street para ver si se empapan de la riquísima tradición musical de la ciudad? ¿A japoneses exégetas del jazz antiguo con caprichos de coleccionistas? Porque si desde los sillones políticos no se mueve el culo ni para solucionar los gravísimos problemas de aumento de criminalidad y disminución de habitabilidad tras el huracán, ¿cómo van a dignarse a hacer el más mínimo gesto de cara a la cultura?

“Treme” ya hace ese gesto desde su título: es el nombre de uno de los barrios históricos de Nueva Orleans, la yema de la cultura afroamericana y criolla de la ciudad, así como de las brass bands tan típicas de su tradición musical.


No hay un centro de gravedad dramático explícito. No hay una trama que pese más que las otras.


UN NUEVO MODELO DE SERIE MUSICAL

Estrenada en abril de 2010 en la HBO con un capítulo piloto de ochenta minutos que casi parecía una película de John Sayles, “Treme” causó una primera impresión crítica tan entusiasta que la HBO firmó una segunda temporada casi a ciegas. Y ahí la cosa se complicó. Con lo cerradísima que quedaba la primera temporada tras diez episodios, ¿era necesario continuar?

En abril de 2011 empezó en Estados Unidos una nueva tanda de once episodios de “Treme” con nuevas historias para los personajes ya conocidos y algunas (pocas) nuevas incorporaciones. Y aunque la serie sigue manteniendo unos mínimos muy por encima de los estándares de la ficción televisiva, ya no es igual. Será la falta de un plan maestro general en el que cada personaje se signifique, como pasaba en la primera; o que se intuya ya cierta fórmula (este personaje protagoniza una trama requetetrágica, este otro una más ligera, blablablá…); o incluso que algunos capítulos se revelen peor dialogados, con menos sutileza. Pero la verdad es que “Treme” se ha ablandado. Aun así, solo por ver cómo continúa la vida de ficción de algunos personajes carismáticos ya vale la pena ver la serie. Y sobre todo, vale mucho, ¡muchísimo!, la pena escuchar la serie.

Porque “Treme” es una serie musical. Es imposible hacer una ficción sobre una ciudad con banda sonora incorporada como Nueva Orleans y que la música no tenga un papel fundamental. Incorporada en las tramas (en las musicales y en las que no) y, a menudo, grabada en vibrantes actuaciones en directo, la música de “Treme”, que supervisa Blake Leyh, puede que sea la mejor banda sonora que nunca haya tenido una serie. Además, incorpora cameos de campanillas de músicos que, en la mayoría de ocasiones, se interpretan a sí mismos. Cojan aire, que ahí va parte de la lista: Dr. John, Allen Toussaint, Elvis Costello, Steve Earle y Justin Townes Earle, algunos Neville Brothers, Ron Carter, McCoy Tyner, John Boutté, Spider Stacy, Juvenile, Galactic… artistas clave de la música de Nueva Orleans de siempre o de hoy (la segunda temporada cuenta con primeras espadas del bounce rap) y músicos invitados de otras latitudes que saben que su presencia significa decir “Yo también soy de Nueva Orleans”. Todos ellos se comprometen con una serie que quiere contribuir a que Nueva Orleans recupere el pulso de la normalidad y, ¿por qué no?, quizá algún día también el de la felicidad.