lunes, 15 de julio de 2019

THE SIXTH GREAT LAKE. "UP THE COUNTRY" (2001). Ignota joya del folk-rock del siglo XXI


El Sexto Gran Lago fue durante 18 días de 1998 el lago Champlain, entre los estados de Nueva York y Vermont. En la orilla del lago que pertenece a este último estado está la ciudad de Burlington. Allí se formó a principios de los 90 una banda llamada Guppyboy. De sus cenizas salió The Sixth Great Lake, una banda que se acabó asentando en la ciudad de Nueva York y prestó músicos a bandas del colectivo Elephant Six como Essex Green y Ladybug Transistor y que sacó dos discos: Up the Country (2001) y Sunday Bridge (2004). The Sixth Great Lake fue una banda seminal no solo por el trasvase de personal a bandas tan afamadas como Ladybug Transistor sino porque volvió a poner de moda el rock de raíz folk propio de finales de los últimos 60 y principios de los 70 (the Band, Flying Burrito Brothers, Buffalo Springfield, Fairport Convention, etc.), eso sí, dándole un enfoque más contemporáneo, con temas más cortos y directos. De los dos discos opino que especialmente el primero es una auténtica joya que contribuyó a poner de moda los sonidos acústicos a principios del presente siglo.

Recuerdo que cuando salió al mercado los críticos se prodigaban en comparaciones entre The Sixth Great Lake y The Flying Burrito Brothers. Eso hizo que me interesara en seguida por la banda; sin embargo, descubrí que su sonido debe más al folk de los estados del norte de EE.UU. y Canadá que a la mezcla de raíces sureñas que eran los Burritos. De hecho, el disco incluye una versión de los canadienses the Band que demuestra lo que digo. Y es que son de Vermont y eso se nota en su sonido campestre y sin aditivos.


El disco se abre con un tema deliciosamente pop, "Duck Pond", luminoso, ligero y con hermosas armonías vocales chica (Sasha Bell) - chico (Chris Ziter). Desde el primer corte el álbum nos conduce a través de bosques y lagos a una naturaleza salvaje y maravillosa, espacios abiertos de libertad y esparcimiento. El siguiente tema, cantado por la voz aniñada de Sasha Bell (quien también toca la flauta travesera y la melódica en el álbum y hoy día es integrante de Essex Green), es folk desnudo hecho con guitarra acústica y bongos y es uno de los temas del disco que más se elogiaban en los sitios web de venta y promoción de música pop a principios de la pasada década. El tema narra un viaje por un paisaje montañoso y es uno de los cortes más bellos del LP.



El tema que da título al disco "Up the Country" es una tonada melancólica cuyas letras redundan en el retiro en la naturaleza y tiene un aire similar a la popular "Everybody's Talkin'" de Fred Neil. A destacar el delicado trabajo a la melódica de Sasha Bell. Algo más western es "Ballad of a Sometimes Traveller", con un sonido -esta vez sí- más cercano a los Burrito o a Buffalo Springfield  o a gente más contemporánea como Beechwood Sparks ,con ese ritmo de vals y esas slide guitars. Por su parte, la exquisitamente ingenua "Cannon Beach" incorpora un banjo y un pegadizo riff de flauta travesera y es uno de las joyas pop del LP mientras que "Descending Star" es folk lánguido que discurre por caminos más psicodélicos, en la línea de los momentos más acústicos de los primeros Jefferson Airplane, con la oscura voz de Chris Ziter aportando una gran dosis de melancolía. También canta Ziter el siguiente corte, "Blue", otra de las joyas pop y uno de los temas más pegadizos del disco.


Un punto de inflexión lo constituye "Last in Line". Cantado por Sasha es un efectivo ejercicio de rock vaquero al estilo de los Byrds del Sweetheart of the Rodeo con una guitarra llena de ritmo reverberado y armonías vocales. Para quien esto redacta éste es el  tema más rotundo del disco, junto con "Across the Northern Border". Y como contrapunto tenemos el siguiente tema, "You Make the Call", otra tonada lánguida con toques ácidos cantada por Ziter. Pero el ritmo vaquero se recupera con "Shade of Love", una mezcla de country rock y sunshine pop cercano a, por ejemplo, los Beau Brummels del LP Bradley's Barn. Otra perla pop.



Más próximo aún al sunshine pop es "27 Forever", donde la banda se acerca a lo que estaban ya haciendo sus amigos de Ladybug Transistor y donde vuelve a sonar con alegría un banjo. También está en la línea del sunshine pop y de los Transistor "Spin Your Wheel", pop folk con aires soul donde destaca un bonito solo de armónica. Sin embargo, con "300 Miles" la banda vuelve al folk ácido con ciertos guiños a grupos de San Francisco como The Charlatans. En este corte habría que destacar el piano eléctrico que le da mucho colorido al tema. Y casi cerrando el álbum tenemos una estupenda versión de "Rocking Chair" de The Band en clave de pop minimalista y la profundidad psicodélica de "Lovely Today" que recuerda a los cortes más hipnóticos de los británicos Pentangle. En definitiva, folk puesto al día, desnudado hasta su esencia acústica, elaborado por una banda que fue precursora de ese nuevo gran revival de este sonido a principios de la década de los 2000 y que dejó discos tan frescos y por desgracia tan desconocidos como este Up the Country.