miércoles, 21 de febrero de 2018

THE DREAM SYNDICATE. "HOW DID I FIND MYSELF HERE" (2017). A veces segundas partes sí son buenas.


The Dream Syndicate es uno de mis más venerados grupos de la década de los 80 y su álbum The Days of Wine and Roses es para mi una colosal obra maestra. Así que cuando me enteré que se habían vuelto a unir y a grabar un LP el pasado septiembre me alegré mucho, por una parte, pero también me dio miedo por otra. La mayoría de las veces eso de las reuniones para recuperar los viejos tiempos acaba en fiasco. No obstante, tengo que decir que el caso que nos ocupa estamos ante la excepción que confirma la regla.

How Did I Find Myself Here? no es un disco facilón, oportunista o nostálgico. Es un gran disco registrado por un puñado de músicos con mucho rodaje que aún siguen estando poseídos por la inspiración. El sonido oscuro, obsesivo y cortante de The Days of Wine and Roses pervive en este disco aunque convenientemente puesto al día. Esta renovación se traduce concretamente en ritmos más mecánicos, como de Krautrock, y desarrollos más largos, más propios del jazz-rock o del raga-rock, de generoso minutaje, de ahí que el número de cortes del álbum se reduzca a 8.



Para abrir el LP han colocado muy sabiamente como primer corte "Filter Me Through", un trallazo de neopsicodelia a lo Rain Parade, aunque también recuerda a aquel "Bullet with my Name on It" del Medicine Show, el segundo disco de los Syndicate. Además tiene el aliciente de que el teclado lo toca nada menos que Chris Cacavas, ex-Green On Red. De lujo. También rezuma psicodelia el segundo corte "Glide". Con un ritmo motorik a lo kraut, el tema crea un estimulante muro de ruido que demuestra que la banda no ha perdido un ápice de fuerza. Otro gran tema. Y aquí el minutaje se dispara a 6 minutos frente a los 3 y pico del primer tema. También está bien cargado de distorsión y oscuridad "Out of My Head", en donde suenan como unos Jesus and Mary Chain de la era digital.




Con "80 West" los guiños a los tiempos pasados están un poco más claros ya que la linea de bajo del tema recuerda a la del maravilloso "That's What You Always Say", tercer corte del mencionado The Days... Eso y unas gotas de noise pop de los 90 y tenemos otro torpedo sónico. "Like Mary", sin embargo, es más luminoso y calmado y recuerda a ciertas épocas de Lou Reed y al tercer disco de the Velvet Underground, aunque también a ese "Halloween" del primer LP de la banda pero con menos distorsión. Una delicia. Mucho más cercano al grunge y al punk, es el siguiente corte, "The Circle", un tema que deja claro que la banda no se ha reblandecido con el tiempo.

Pero el tema que más puede sorprender es el que da título al disco. En primer lugar, porque dura más de 11 minutos, pero también porque contiene largas improvisaciones jazzísticas que gracias al maravilloso teclado de Chris Cacavas nos recuerdan a las de los temas largos de los Doors (en especial a "Riders on the Storm"). Puro raga-rock. Y para terminar tenemos "Kendra's Dream", tema largo (más de 6 minutos) y atmosférico donde precisamente la ex-bajista de la banda Kendra Smith colabora en la letra y los coros. No hagamos demasiado caso a los refranes: a veces las segundas partes sí son buenas.